(Aquí estaba una foto que a petición popular retiré. Perdón por la tardanza, pero no me encontraba)

“Trágicamente falleció ayer la niña Damary Gisel M.S. , de cuatro años de edad al ser impactado en forma violenta por un vehículo, en la vía Perimetral Sur, en Pasaje. La violencia del golpe provocó la muerte instantánea de la inocente criatura y no quedó más a las autoridades ejecutar la diligencia de levantamiento para que los padres de la niña realicen el retiro del cuerpecito hasta su domicilio para el por  velatorio”. (Tomado de: \”Correo – El Diario de Todos\”)

————————————————————————————————————————————————–

Se preguntarán: ¿A qué viene esto?

Bueno, pues es simple.

Como todos ya saben el día de ayer murió en un trágico accidente el que hasta apenas antier era Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.

Me enteré de lo sucedido un par de horas después de haber ocurrido los hechos y como también sabrán, este tipo de noticias lo único que generan en la población es un infinito coctel de sentimientos encontrados: “…que bueno que se murio…”, “…que pobrecito…”, “…que es una desgracia para el país…” e infinidad de opiniones a todas luces tontas y sin sentido que solo siguen poniendo en evidencia nuestra poca cultura cívica y ciudadana.

A mi me impresiona como es que la gente se deja llevar por lo que dicen los que trabajan como supuestos “periodistas” en el duopolio televisivo y terminan prácticamente santificando a una persona que en vida y según la historia: ¡No hizo nada!

Podría contarles de lo que hizo o no en vida el hoy occiso, pero no creo que tenga sentido. Encuentro más sentido en criticar por sus actos a los vivos y cuando están en vida, que cuando han muerto…

La noticia de arriba, es solo una de las tantas de muertes trágicas que suceden a diario y de las cuales nadie se entera por la simple razón de que personitas como la niñita de la foto, no tienen “los reflectores” a su disposición para que al menos alguien les brinde un buen pensamiento de compasión o alguna oración de despedida…

La muerte no se le desea ni se le debería desear a nadie, porque personalmente creo, que el peor castigo para la gente que en vida “hace daño” de alguna u otra manera, es la de seguir viviendo con su conciencia y con el remordimiento que ésta llegue a traerle en algún momento. O simplemente con un castigo ejemplar y digno por las leyes de justicia que rigen a una sociedad y a los que viven en ella…

¡No se claven, por favor!

fuck16

Anuncios