CIUDAD DE MÉXICO, 4 de noviembre.- Una iglesia donde los sacerdotes católicos celebran misa todos los domingos tiene una placa de agradecimiento al donante que la construyó, el líder de uno de los cárteles más violentos en México. De la propiedad, ubicada en Pachuca, Hidalgo, la Iglesia toma distancia, aunque admitió que sabe de otras donaciones de narcotraficantes. “Sabemos que los narcos… buscan una manera de redimirse en términos religiosos, haciendo una buena obra. Obviamente, los pecados no pueden ser lavados por una donación o una colección”, dijo Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México. “Tenemos ejemplos de cinco o seis proyectos, generalmente en comunidades rurales, donde no construyen iglesias, construyen carreteras, puentes y clínicas “, dijo. En un muro de la capilla, pintada con colores brillantes en el pueblo de Tezontle, una placa dice que fue donada por el líder de los Zetas. “Donada por Heriberto Lazcano Lazcano, Señor, escucha mi oración, oye mi plegaria, por tu lealtad respóndeme, por tu justicia… Salmo 143″”, dice la placa en color bronce, que dice que la capilla fue construida en honor del Papa Juan Pablo II. Por la cabeza de Lazcano, buscado en México y Estados Unidos, se ofrecen más de 7 millones de dólares. El reverendo Juan Aguilar, vocero de la arquidiócesis de Tulancingo, donde se encuentra la capilla, dijo que fue construida el año pasado como un proyecto de la comunidad y los recursos para hacerla no llegaron a través de la iglesia, que no era consciente de quién la financiaba. “No sabíamos que ese era su nombre, ni a qué personaje hacía referencia”, explica Aguilar, a pesar de que Lazcano, también conocido como “El Lazca”, aparece en imágenes distribuidas para su localización y en sinnúmero de noticias. El narcotraficante de 35 años de edad, nació en un humilde pueblo agrícola a unos 50 kilómetros de Tezontle, lugar que ahora está lleno de casas opulentas, y por lo menos una de ellas pertenece a un pariente de Lazcano, dicen los residentes. Lazcano desertó de las fuerzas especiales del Ejército a finales de la década de los 90 para unirse a los sicarios del cártel de los Zetas, que toman su nombre del código de radio de la policía en el que la letra “Z” significa “comandante”. Ahora, Lazcano es considerado su líder. La ruptura del cártel con un antiguo aliado ha incrementado la violencia este año en algunas partes de México, donde Los Zetas han sido acusados de asesinar policías, funcionarios públicos, migrantes y a familiares de un marino caído al capturar al poderoso narcotraficante Arturo Beltrán Leyva. La oficina local de la Procuraduría General de la República está investigando la financiación de la capilla en Tezontle por posibles cargos criminales, como lavado de dinero o uso de fondos ilícitos. El reverendo Humberto Franco Carrasco, cuya parroquia incluye la capilla, dijo que no conoce a Lazcano y nunca ha visto a alguien que pareciera un capo de las drogas en la capilla. “Todos son gente sencilla… dedicada a la agricultura en sus comunidades”, dijo. La iglesia ha tomado distancia de la capilla, ordenando un semi-retiro al antecesor de Franco Carrasco, de acuerdo con Valdemar. Dijo que la Arquidiócesis apoya la persecusión de sacerdotes que toman dinero proveniente del narco. “Si hay pruebas, estaríamos totalmente de acuerdo con la aplicación de la ley a un sacerdote”, dijo Valdemar. Haría bien a la Iglesia librarnos de un sacerdote que podría haber tenido este tipo de vínculos o enlaces”. Valdemar dijo que “en ningún caso” los sacerdotes pueden aceptar dinero de la droga. “Aquí no podemos aceptar el dicho de que el fin justifica los medios”, dijo. “No, porque detrás de ese buena acción… hay extorsión, está la sangre de todas las personas que mueren en esta batalla”. Más de 28 mil mexicanos han muerto desde que el presidente Felipe Calderón lanzó una guerra contra el crimen organizado a finales de 2006. El reverendo Manuel Corral, vocero del Consejo de Obispos Mexicanos, dijo que los sacerdotes no se han beneficiado de la generosidad del narco y que algunos incluso han sido víctimas de extorsión, además de ser obligados a entregar las limosnas. Valdemar dijo que la diócesis decidirá si continúa usando la capilla en función de los resultados de la investigación federal, una posición que preocupa a Franco Carrasco. “Fue donada por el pueblo, y proporciona los servicios que ellos necesitan “, explicó. Ese es un sentimiento compartido por muchos de los fieles de México. Connie Rivas, quien asistió a misa en la Basílica de Guadalupe, dijo que no veía nada malo en las donaciones de dinero proveniente del narcotráfico si se utiliza para construir iglesias. “El dinero puede provenir de cualquier lugar… De hecho, vendrá mucho más”, dijo.