Ante la carestía y los precios tan altos en los productos de primera y segunda necesidad, les traigo un buen consejo para que se ahorren unos cuantos pesos, que bien podrían invertir en otros enseres que no sean pañales. Lo único que no termina de convencerme, es el hecho de amarrar al niño como si estuviera internado en un hospital psiquiátrico.😦

A ver si ustedes encuentran una idea mejor para evitarse ésto último:

nino-orina