No sé ustedes, pero yo pienso que a este hombre deberían de erigirle una estatua en honor al escarnio público por evidenciar con su acto, la escencia escatológica de este tipo de programas de concursos que solo terminan por tener más esclavizados a los de por si, ya ezclavizados seres humanos… ¡Larga vida a Mr. Metano!

(Vivis… ¡A ensayar se ha dicho!)