Mexico hecho tironesDesde hace muchos años perdí la ilusión por festejar un supuesto motivo para sentirnos mexicanos. La realidad de nuestro país es triste y a la vez desesperante por ver cómo año tras año nosotros mismos; en la mayoría indiréctamente (y con nuestra complicidad), hemos fomentado y contribuido a la destrucción de nuestra identidad, de nuestro pasado y por ende, de cualquier esperanza por hacer de este país algo mejor y más digno para las futuras generaciones que habrán de heredarlo.   La corrupción en nuestra nación se respira y flota a nuestro alrededor… ha terminado por convertirse en parte de nuestra cultura. No hacemos nada para remediar este mal y peor aún, nos refugiamos en nuestra apatía a tal grado que ni siquiera queremos pensar en algo distinto a lo que nos ordenan que pensemos (y no digamos siquiera, salir a las calles y con nuestra presencia, exigir lo que en el fondo queremos pero que, por temor, no nos atrevemos a exponer).

La vida exige más que solo respirar y tratar de pasarla lo mejor posible. Los festejos por recordar un acontecimiento, exigen más que solo evocar a esas personas que no dudaron en dar sus vidas para heredarnos un mundo mejor; y ya ni digamos tomar ese festejo como un pretexto para embriagarnos, ponernos un sombrerote y gritar a lo pendejo: “¡Viva México cabrones!“. El festejo exige en sí mismo, las ganas y el valor por imitar y poner en práctica todos esos valores cuasi olvidados en nuestra sociedad (tales como la dignidad, el agradecimiento, el espíritu crítico y el orgullo inconforme) y no enclaustrarlos en el olvido.

Si le reprochara algo a mis padres, sería precisamente eso: No haber hecho un poco más por heredarme la realidad del país en que vivimos ahora. No quiero que en un futuro, mis hijos piensen en algún momento de sus vidas, lo mismo que he expuesto.

Y no se ustedes, pero el día de hoy, en lugar de festejar algo que no despierta en mi persona la mínima ilusión, optaré por ver de nuevo este discurso y recapacitar acerca de lo que tengo que hacer hoy, mañana y siempre; por esas futuras generaciones, por nuestras descendencias…

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