El “blockbusting” (acoso inmobiliario) es, por desgracia, demasiado frecuente en España. Sucede cuando los dueños de una vivienda o edificio tratan de hacer la vida imposible a sus inquilinos, con el objetivo de que al final se cansen y la abandonen. Se suele utilizar, por ejemplo, con inquilinos de rentas antiguas (alquiler), o con aspiraciones especuladoras (vender a precio de oro, derribar y crear nuevas viviendas, etc). De los casos que se han dado en la piel de toro a mi me resultó bastante “ingeniosa” la idea de un propietario de Bilbao, que para ahuyentar a sus vecinos de piso no se le ocurrió otra que ceder su vivienda a una familia gitana… formada por 30 miembros.

Mobbing Inmobiliario Extremo

Lo anterior no es nada comparado con esta pequeña historia de mobbing ocurrida en China. Promotores inmobiliarios han convertido una casa en una isla, después de que su propietario se negara a marcharse. Todo comienza cuando una inmobiliaria de la ciudad de Chongqing adquiere una serie de viviendas, que derriban con la idea de hacer en ese terreno una serie de nuevos apartamentos y un centro comercial. Pero uno de los propietarios opta por no vender, y ahora se encuentra con la sorpresa: Todo el terreno que rodea su casa ha sido excavado y lo han dejado en mitad de la nada. Eso es meter un “poquito” de presión, ¿eh?. El valiente dueño pide casi 2 millones de euros por abandonarla o, tal y como afirma, “se quedará allí hasta el fin del mundo”. Al final me veo la casa en mitad del centro comercial… ya verán.

Fuente: Ananova